El resultado de una encuesta que se ha venido realizando durante el primer día de cursada de la materia Administración General, correspondiente al segundo año de las principales carreras de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, continúa demostrando también para el 2012 que, a pesar del crecimiento sostenido del acceso a internet de banda ancha y la participación en redes sociales, sólo el 16% utiliza internet para visitar webs o blogs de temas vinculados a sus estudios, como la economía o el management.
En lo referido a la lectura de libros, excluyendo los textos universitarios, este número se incrementa levemente hasta llegar al 20% que manifiesta leer regularmente obras de economía o administración. Mientras que los que leen periódicos o publicaciones económicas alcanzan el 36% de los encuestados.
Como conclusión, el 64% de los estudiantes universitarios de ciencias económicas consultados no recurren a otros medios para aumentar sus conocimientos en las disciplinas que estudian, más allá de lo aprendido en las materias regulares de los planes de estudio.
Esta cifra se corrobora también al observarse que más del 80% de los consultados conoce las ideas de los clásicos de la economía y la administración, fallecidos hace ya más de cien años - como Karl Marx, Max Weber o Frederick Taylor - pero menos del 10% conoce a Herbert Simon, Peter Drucker, Gary Hamel, Robert Kiyosaki o Bernardo Kliksberg, autores determinantes del pensamiento administrativo en los últimos años.
Con respecto a la pertenencia a redes sociales, el triunfo de Facebook sobre las demás resulta realmente apabullante: el 90% es miembro de la Red de Marck Zuckerberg, mientras un 33% posee también Twitter y un 30% Google +.
Los nuevos desafíos de las organizaciones: Responsabilidad social, ética, desarrollo sostenible, innovación,planificación estratégica.
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lunes, 12 de marzo de 2012
domingo, 14 de marzo de 2010
Sólo el 6% de los estudiantes de administración y negocios utilizan internet para ampliar sus conocimientos.
El resultado de una encuesta que se ha venido realizando desde el 2009 durante el primer día de cursada de la materia Administración General, correspondiente al segundo año de las principales carreras de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, continúa demostrando que, a pesar del crecimiento sostenido del acceso a internet de banda ancha y la participación en redes sociales, sólo el 6% utiliza internet para visitar webs o blogs de Economía o Negocios.
En lo referido a la lectura de libros, excluyendo los textos universitarios, se incrementa en sólo un punto y medio, llegando al 7,5% los que respondieron afirmativamente que leen regularmente obras de economía o administración. Mientras con referencia a los periódicos o publicaciones esa cifra supera el 20%.
Como conclusión, cerca del 80% de los estudiantes universitarios de ciencias económicas consultados durante los últimos dieciséis meses no muestran inquietudes en actualizarse mediante blogs, publicaciones, o libros especializacods en economía o negocios.
Esta cifra se corrobora al observarse también que el 65% de los consultados no sabe definir el término management y menos del 30% ha oído hablar de autores determinantes del pensamiento administrativo mundial como ser Peter Drucker o el premio nobel Herbert Simon.
Las cifras se modifican cuando hablamos de los clásicos de la economía, donde Karl Marx le está ganando a Max Weber en el nivel de conocimiento de sus pensamientos: un 91% de los consultados leyó obras suyas o sobre sus ideas, mientras que la cifra desciende al 73% en el caso del pensador liberal.
Asimismo el 97% puede definir el término fordismo y un 73% puede mencionar las características del toyotismo.
En lo referido a la lectura de libros, excluyendo los textos universitarios, se incrementa en sólo un punto y medio, llegando al 7,5% los que respondieron afirmativamente que leen regularmente obras de economía o administración. Mientras con referencia a los periódicos o publicaciones esa cifra supera el 20%.
Como conclusión, cerca del 80% de los estudiantes universitarios de ciencias económicas consultados durante los últimos dieciséis meses no muestran inquietudes en actualizarse mediante blogs, publicaciones, o libros especializacods en economía o negocios.
Esta cifra se corrobora al observarse también que el 65% de los consultados no sabe definir el término management y menos del 30% ha oído hablar de autores determinantes del pensamiento administrativo mundial como ser Peter Drucker o el premio nobel Herbert Simon.
Las cifras se modifican cuando hablamos de los clásicos de la economía, donde Karl Marx le está ganando a Max Weber en el nivel de conocimiento de sus pensamientos: un 91% de los consultados leyó obras suyas o sobre sus ideas, mientras que la cifra desciende al 73% en el caso del pensador liberal.
Asimismo el 97% puede definir el término fordismo y un 73% puede mencionar las características del toyotismo.
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administración,
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viernes, 12 de febrero de 2010
Haciendo realidad la Matrix.

En el 2009, diez años después, el cine norteamericano nos volvió a ofrecer una especie de versión “recargada” de la clásica saga “Matrix” con el estreno de “Surrogates” (“Identidad Sustituta”).
Con otro eje argumental, es decir sin compartir la visión futurista de la lucha entre el hombre y la máquina que nos mostraron las sagas “Matrix” y “Terminator”, “Surrogates” vuelve a enfatizar la existencia de dos mundos: uno virtual (más soft en “Matrix” y más hard en “Surrogate”) y el real.
Con una permanente recurrencia simbólica al libre albedrío, “Matrix” muestra que los humanos podemos elegir entre vivir la realidad, liberándonos de la esclavitud de las máquinas, u optar por construirse una realidad virtual a medida. Total, como dice Morfeo en “Matrix”, “la realidad son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta”.
Hoy la tecnología está haciendo realidad la metáfora que la saga llevó a la pantalla grande hace diez años.
La masificación de internet y servicios como banda ancha y la TV digital, junto a las modernas PC, notebooks, consolas de videojuegos que trabajan bajo el concepto de realidad virtual y los teléfonos celulares de última generación, donde la telefonía ya es sólo una anécdota, nos conectan cada vez más a esa “otra” realidad.
El teletrabajo, el home banking, los portales donde podemos comprar y vender de todo, como “Mercado Libre”, y el “delivery” de los productos y servicios que se nos ocurran, están realizando el sueño de Howard Hughes, de que las personas no tengan que salir de sus viviendas para comer, entretenerse, informarse, producir, relacionarse y participar.
Las redes sociales como Facebook, Sónico, My Space, Twitter, etc. nos permiten interactuar con personas de todo el planeta y exhibir nuestra privacidad públicamente, al mismo tiempo que la reinventamos, mostrando no sólo lo que elegimos publicar y ocultando lo que nos desagrada de nosotros mismos, sino también permitiéndonos reescribir nuestras vidas, nuestro presente e imaginar un futuro distinto: todo por supuesto en la “Mátrix”.
Desde el rol de las redes sociales en el triunfo de Barack Obama en la carrera presidencial norteamericana, hasta el casamiento de una pareja on line en Facebook, o las crónicas periodísticas que surgen de lo que los protagonistas publican en Twitter, cada vez más las “noticias” surgen de las redes virtuales, con la apariencia de estar revolucionando el acceso a la información en forma cada vez más democrática.
Y así muchas veces les creemos más a esa “otra realidad” que a la de carne y hueso: ¿Cuál es “la hiena” Barrios real, el rencoroso y necio del facebook o el manso y arrepentido de los Tribunales?
¿Un individuo puede tener personalidades distintas en la vida real y en la virtual? ¿Thomas Andersson es distinto a Neo? ¿Le estamos dando la razón a Max Weber sobre la posibilidad de impersonalizar al burócrata separando su identidad personal de la organizacional?
Y nuevamente caemos en la “verdad” de Homero Simpson: “si no está en la televisión no existe”.
En la serie norteamericana futurista de los ochenta, Max Headroom, a los terroristas que se sublevaban contra el régimen opresor los identificaban por tener un televisor con botón de apagado. ¿Qué pasa si es cierto que Internet agotará su capacidad en un futuro? ¿Nos desplomaremos como los sustitutos de “Surrogate” o nos liberaremos de la opresión de las máquinas como los rescatados de la “Matrix”?
¿Por que en la ficción terminamos poniendo como enemigos de la humanidad a la tecnología que hoy parece hacernos cada vez más confortable nuestras vidas?
¿Y porque parece cada vez más cierta la frase que dice que “la realidad supera la ficción”?
Con otro eje argumental, es decir sin compartir la visión futurista de la lucha entre el hombre y la máquina que nos mostraron las sagas “Matrix” y “Terminator”, “Surrogates” vuelve a enfatizar la existencia de dos mundos: uno virtual (más soft en “Matrix” y más hard en “Surrogate”) y el real.
Con una permanente recurrencia simbólica al libre albedrío, “Matrix” muestra que los humanos podemos elegir entre vivir la realidad, liberándonos de la esclavitud de las máquinas, u optar por construirse una realidad virtual a medida. Total, como dice Morfeo en “Matrix”, “la realidad son impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta”.
Hoy la tecnología está haciendo realidad la metáfora que la saga llevó a la pantalla grande hace diez años.
La masificación de internet y servicios como banda ancha y la TV digital, junto a las modernas PC, notebooks, consolas de videojuegos que trabajan bajo el concepto de realidad virtual y los teléfonos celulares de última generación, donde la telefonía ya es sólo una anécdota, nos conectan cada vez más a esa “otra” realidad.
El teletrabajo, el home banking, los portales donde podemos comprar y vender de todo, como “Mercado Libre”, y el “delivery” de los productos y servicios que se nos ocurran, están realizando el sueño de Howard Hughes, de que las personas no tengan que salir de sus viviendas para comer, entretenerse, informarse, producir, relacionarse y participar.
Las redes sociales como Facebook, Sónico, My Space, Twitter, etc. nos permiten interactuar con personas de todo el planeta y exhibir nuestra privacidad públicamente, al mismo tiempo que la reinventamos, mostrando no sólo lo que elegimos publicar y ocultando lo que nos desagrada de nosotros mismos, sino también permitiéndonos reescribir nuestras vidas, nuestro presente e imaginar un futuro distinto: todo por supuesto en la “Mátrix”.Desde el rol de las redes sociales en el triunfo de Barack Obama en la carrera presidencial norteamericana, hasta el casamiento de una pareja on line en Facebook, o las crónicas periodísticas que surgen de lo que los protagonistas publican en Twitter, cada vez más las “noticias” surgen de las redes virtuales, con la apariencia de estar revolucionando el acceso a la información en forma cada vez más democrática.
Y así muchas veces les creemos más a esa “otra realidad” que a la de carne y hueso: ¿Cuál es “la hiena” Barrios real, el rencoroso y necio del facebook o el manso y arrepentido de los Tribunales?
¿Un individuo puede tener personalidades distintas en la vida real y en la virtual? ¿Thomas Andersson es distinto a Neo? ¿Le estamos dando la razón a Max Weber sobre la posibilidad de impersonalizar al burócrata separando su identidad personal de la organizacional?
Y nuevamente caemos en la “verdad” de Homero Simpson: “si no está en la televisión no existe”.

En la serie norteamericana futurista de los ochenta, Max Headroom, a los terroristas que se sublevaban contra el régimen opresor los identificaban por tener un televisor con botón de apagado. ¿Qué pasa si es cierto que Internet agotará su capacidad en un futuro? ¿Nos desplomaremos como los sustitutos de “Surrogate” o nos liberaremos de la opresión de las máquinas como los rescatados de la “Matrix”?
¿Por que en la ficción terminamos poniendo como enemigos de la humanidad a la tecnología que hoy parece hacernos cada vez más confortable nuestras vidas?
¿Y porque parece cada vez más cierta la frase que dice que “la realidad supera la ficción”?
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